Salud intestinal, proteínas alternativas, transparencia radical y alimentación humanizada: lo que se discutió en el Petfood Forum 2026 explica hacia dónde va el plato de tu mascota — y por qué importa también acá, en Colombia.
En Kansas City, durante tres días de mayo, miles de profesionales de la industria global del pet food se reunieron en el Petfood Forum 2026. No fue un congreso veterinario. No fue un evento de consumidores. Fue una conversación entre fabricantes, científicos, formuladores e inversionistas sobre qué va a haber en los anaqueles los próximos cinco años. Y lo que se dijo allí importa también acá, en Bogotá, en Cali, en cualquier casa de Colombia con un perro o un gato.
El tamaño del cambio
La industria pet food global movió más de USD 158 mil millones en 2025, y se proyecta un crecimiento cercano al 4,4% para 2026, según el reporte presentado en PetfoodIndustry en mayo de 2026 (de ese crecimiento, aproximadamente la mitad se atribuye a inflación). Pero el dato verdaderamente interesante no es la cifra de ventas; es la dirección del cambio. Cinco tendencias dominaron la discusión, y todas convergen hacia la misma idea: el modelo de la croqueta industrial barata, opaca y ultraprocesada está siendo cuestionado desde adentro de la propia industria.
Tendencia 1: la salud intestinal lidera todo
Por primera vez en la historia de la categoría, los reclamos relacionados con salud intestinal aparecen en el 31% de los lanzamientos globales de productos pet food en 2026 — el porcentaje más alto de cualquier categoría de "claim" funcional. La microbiota, los prebióticos y los probióticos ya no son un nicho de tiendas naturistas; son la cabeza visible del marketing en los grandes fabricantes.
El 32% de los tutores busca activamente fibra en el alimento. El 23% busca probióticos. Y el reclamo de "microbioma" fue el de crecimiento más rápido en lanzamientos durante el último año. Esto no es casualidad: la evidencia científica acumulada en 2025 y 2026 sobre microbiota intestinal canina y felina dejó de ser tema de paper académico y se convirtió en argumento de góndola.
Tendencia 2: la proteína dejó de ser un dato — ahora es una conversación
La proteína dejó de ser un número estándar para volverse una decisión editorial. Insectos, proteínas fermentadas a partir de gases (sí, leíste bien: hay startups que producen proteína animal-equivalente a partir de CO₂ y microorganismos), pescados sostenibles certificados, huevo concentrado. La "proteína evolutiva" — así la llaman en el reporte de tendencias — es un movimiento que combina ética, sostenibilidad y nutrición funcional.
Para Colombia, este movimiento abre una puerta interesante. Nuestro país tiene proteína animal de excelente calidad — pollo, res, salmón, pescado de río, huevo — y una cadena de frío y sacrificio razonablemente regulada. La pregunta es si vamos a aprovechar esa ventaja estructural o si vamos a seguir importando bolsas de subproductos secos para alimentar a nuestros perros y gatos durante toda su vida.
Tendencia 3: humanización del plato
El 62% de los tutores globales prefiere saber el país donde se fabricó el alimento de su mascota. El 26% de los lanzamientos nuevos en 2026 ya incluye claims de empaque reciclable.
La humanización no es vanidad ni capricho. Es transferencia: lo que el tutor ha aprendido a exigir para su propia comida — origen claro, ingredientes reconocibles, empaque responsable — empieza a exigirlo también en el plato del perro y del gato. El 14% considera ya la sostenibilidad de los ingredientes como un factor clave de decisión de compra.
En cinco años, esta cifra se va a duplicar. La generación que hoy tiene treinta y cinco años — la que decide hoy qué comprar en la tienda de mascotas — es la misma que pasó la última década aprendiendo a leer etiquetas en el supermercado humano. Esa lectura crítica no se queda en la sección de cereales. Se traslada.
Tendencia 4: alimentación por ocasión
La idea de un único alimento "todo el día, todos los días" está siendo desafiada. La industria está moviéndose hacia formatos por ocasión: alimentos de desayuno, alimentos de "topper" (un complemento que se mezcla con la dieta base para enriquecerla), alimentos de entrenamiento, treats funcionales con propósito específico — hidratación, salud articular, cobertura de pelo, calma para gatos ansiosos.
Esto refleja también un cambio cultural más profundo: los tutores ya no quieren un bulto de quince kilos que dure dos meses, opaco y monolítico. Quieren productos vivos, con rotación, con propósito específico, con la posibilidad de combinar y de adaptar. La alimentación deja de ser una rutina industrial para volverse, otra vez, un acto de cuidado.
Tendencia 5: transparencia radical
Etiquetas con códigos QR que llevan al lote exacto, al hato donde se procesó el pollo, al día de cocción. Auditorías de terceros publicadas en el sitio web. Reporte público y proactivo de retiros del mercado. La era de la "harina cárnica" y el "subproducto animal" declarado sin más explicación está acabándose — porque los tutores están dejando de comprar productos opacos.
Esto sí es noticia global, pero es noticia local también. En Colombia, el consumidor pet ha madurado mucho en los últimos cinco años. Las preguntas que llegan vía WhatsApp a marcas como la nuestra hoy — sobre origen del pollo, sobre temperatura de cocción, sobre análisis bromatológicos, sobre fechas de elaboración versus fechas de vencimiento — son preguntas que en 2020 prácticamente nadie hacía.
Lo que esto significa para tu próximo bulto
“Las apuestas que algunos hacíamos hace años — cocción al vapor, proteínas reconocibles, transparencia de proceso, distribución directa — no eran un capricho marketinero. Eran la dirección hacia donde se mueve toda la industria.”
Lo que el Petfood Forum 2026 confirma es que estas apuestas no son una moda local. Son la dirección estructural hacia donde se mueve toda la industria global, aunque a velocidades muy diferentes en cada mercado. Estados Unidos y Europa avanzan rápido. Latinoamérica avanza con dos o tres años de retraso. Pero la dirección es la misma.